Empresas Familiares: ¿Por qué Correa dice querer acabar con eso?

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Después de ver y escuchar las declaraciones en las que Rafael Correa, Presidente de Ecuador, concluye “80% de las empresas tienen estructura familiar, ellos quieren mantener eso, nosotros queremos acabar con eso”, he caído en una especie de pugna interior. Mientras una parte de mí se niega a creer que el Presidente de un País (PhD en Economía) sea capaz de afirmar algo de este estilo, otra parte de mí siente una especie de escalofrío y temor por las consecuencias que esas declaraciones puedan conllevar a futuro.

Es en realidad mucho más grave de lo que parece, en caso de que el Gobierno intervenga en las empresas familiares (EF), con la “Ley De Redistribución de la Riqueza”, o de cualesquiera otras formas, cientos de miles de personas podrían verse afectadas al perder sus empleos, además podría darse una súbita fuga de capitales e inclusive la quiebra de muchas empresas. Cualquier decisión intervencionista en esta línea carece de total sentido, es realmente ridículo y constituye una verdadera amenaza de cara a futuro.

Una empresa familiar representa progreso, desarrollo y dignidad, representa trabajo en equipo, el equilibrio empresa-hogar. Una EF constituye un sueño, una meta, un objetivo. Es una verdadera oportunidad. Una empresa familiar es el anhelo de los padres de forjar una mejor calidad de vida para sus hijos, de prosperar, de darles todo lo que tal vez ellos nunca tuvieron. Una EF es el orgullo de una familia, un tesoro valorado, una historia forjada con trabajo y sacrificio. Si se considera el bien que las EF le hacen a la economía y la sociedad en general, por qué Correa dice querer acabar con eso.

En Francia el 60% de las empresas son de carácter familiar, en España la cifra se sitúa por encima del 85%, en Italia el 95%, en Alemania el 82%, en Reino Unido el 76% y en Estados Unidos el 95%. Tomando esto como marco referencial, se puede fácilmente concluir que la realidad de Ecuador (80% según Correa), forma parte de una realidad mundial, en la que la mayor parte del tejido empresarial de una economía son empresas familiares. Pero entonces, por qué Correa dice querer acabar con eso.

En España, las empresas familiares representan el 70% del PIB y generan el 75% del empleo privado. En el tiempo que he vivido en Madrid, he podido conocer con mayor detalle la situación política española, a partir de eso me autoformulo una pregunta: ¿Qué pasaría si Mariano Rajoy llegaría a decir que quiere acabar con las empresas familiares, es decir que con el 70% del PIB y con el 75% del empleo privado? La respuesta, la verdad, no quiero ni imaginármela. Lo que queda claro en este punto, es que las empresas familiares aportan sustancialmente a la economía y son verdaderas generadoras de empleo. Pero entonces, por qué Correa dice querer acabar con eso.

En la Unión Europea existen 17 millones de empresas familiares que suponen el 60% del total de empresas, las cuales emplean a 100 millones de personas. El 25% de las 100 empresas más grandes de la Unión Europea son familiares. Si las empresas familiares le hacen tanto bien a la Unión Europea, por qué le harían tanto mal a Ecuador, eso no tiene sentido. Pero entonces, por qué Correa dice querer acabar con eso.

Ahora bien, tal vez la intención es noble y lo que se quiere es que estas familias no concentren grandes capitales. Si ese fuese el caso, entonces estaríamos frente a un desconocimiento pleno de la realidad, debido a que la estadística indica que el 70% de las empresas familiares desaparecen o dejan de ser familiares entre la 1ª y la 2ª generación, que el 15% lo hacen entre la 2ª y la 3ª generación y que sólo un 15% de la 3ª generación logran sobrevivir al relevo generacional. Lo que quiere decir que existe una especie de “democratización” o “socialización” natural de las empresas familiares, por lo que entonces la iniciativa de Correa también carece de sentido en esa línea.

Como profesor y consultor, en base a mi experiencia y después de haber compartido opiniones con diferentes personas, me es posible concluir que no existe una argumentación técnica para justificar las declaraciones de Rafael Correa. Por lo contrario, desde un punto de vista técnico el Gobierno debería proteger e incentivar el progreso de las empresas familiares. Considero que la postura del Presidente de Ecuador tiene un contenido netamente político, que como comprenderán, queda fuera de mi análisis y del objetivo de este espacio.

Fuentes:

Grandes PYMES

Consultores OC

Xing

Negocios y Pymes

Consulting Pro

Ecuavisa

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